Bajo un cielo limpio de mayo, la Plaza 14 de Septiembre de Cochabamba se transformó en un mosaico de colores y olores: granos amarillos de quinua, panojas púrpuras de amaranto, mazorcas oscuras de cacao silvestre y montañas de papas nativas con nombres impronunciables para el visitante urbano.
La feria como espacio de encuentro
Durante tres días, 80 productores de los nueve departamentos compartieron stands con cocineros, escolares, investigadores y curiosos. La organización destinó la mañana a la venta directa y la tarde a actividades educativas: talleres de identificación de variedades, demostraciones culinarias en vivo y mesas redondas sobre denominación de origen.
Voces del campo
"Es la primera vez que vendo en una ciudad grande sin pasar por intermediario", contó Doña Antonia Quispe, productora de Quinua Real de Salinas de Garci Mendoza. "El precio que recibo aquí es tres veces lo que me daban en la feria local". Su testimonio se repite con matices entre productores de cañahua de Oruro, café de Caranavi y castaña de Pando.
Cifras del cierre
Los organizadores reportaron 12,400 visitantes acumulados, 1.8 toneladas de productos comercializados directamente y la firma de seis acuerdos de compra entre productores y restaurantes paceños. La próxima edición se anuncia para octubre en Sucre.
Lo que queda por hacer
La feria evidenció demanda real, pero también las brechas: muchos productores no cuentan con etiquetado profesional, certificación orgánica accesible ni información nutricional impresa. Los siguientes pasos pasan por capacitar a las asociaciones en estas áreas técnicas, sin descontextualizar lo esencial: el producto.